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Nos colamos en una cabaña rodeada de helechos, hacemos una escapada a un refugio de piedra en Málaga y descubrimos lugares inesperados en el libro de la semana. Lee, disfruta y desconecta.
Hola, saludos desde lo más profundo del bosque.
Con San Valentín a la vuelta de la esquina (que tampoco es que sea una fecha muy allá, pero siempre es buena excusa para proponer escapadas), he hecho una recopilación de cabañitas perfectas para una escapada romántica. La tienes aquí.
Empezamos.
En una ladera arbolada de Callicoon, en la región de los Catskills (Nueva York), se esconde Fern House, un proyecto del estudio neoyorquino Holesum Studio. Una cabaña moderna que desaparece entre el paisaje y los helechos. Su silueta baja, revestida en madera, se mimetiza con los troncos y con el verde húmedo del entorno. Una pasada por dentro y por fuera que ha sido uno de los flechazos de este año.
Con 177 metros cuadrados de superficie, se pensó para integrarse de lleno en el terreno boscoso, pero con el mínimo impacto. Aprovecha un claro largo y estrecho ya existente, y mediante un sistema de cimentación helicoidal se sitúa junto a los árboles sin dañar la vegetación. El volumen es alargado y se centra alrededor de la chimenea que se ve desde todas las zonas comunes, ejerciendo de nexo entre todo lo que sucede.
El interior continúa esa misma lógica que la fachada: madera cálida, líneas limpias, paleta de color cálida, con grandes ventanales que enmarcan las vistas y dejan entrar la luz —y la naturaleza. El espacio está abierto a la vida cotidiana y a compartir la filosofía de slow life. La terraza y el porche difuminan los límites entre interior y exterior.





Es una cabaña que entiende perfectamente el significado de lo que es un refugio, de lo que es desconectar de la ciudad, sin dejar de lado la madera y la esencia cabañil que está en armonía con la naturaleza.
En Cortes de la Frontera (Málaga) he encontrado esta cabañita de piedra que me recuerda mucho a esas casas de los Valles Pasiegos y del norte de España. Una escapada singular, a dos pasos de la ciudad y dentro de un alcornocal espectacular, donde además hay rutas de senderismo muy bonitas.
Puedes ver más info y reservar en su Instagram.
Andreas Madsen fue un pionero danés fundamental en la historia de la Patagonia argentina, recordado como el primer poblador no nativo en asentarse de forma permanente en la zona de El Chaltén. Tras llegar a Sudamérica en 1901, quedó cautivado por la bravura del paisaje austral. Allí construyó su refugio, enfrentando el aislamiento extremo y el clima implacable para establecerse en una tierra que, por aquel entonces, era considerada un confín inexplorado. Su visión y hospitalidad sentaron las bases para que El Chaltén se convirtiera años más tarde en la capital nacional del trekking en Argentina, integrando la cultura del respeto por la montaña y la naturaleza salvaje.
La Casa Madsen se ubica a orillas del Río de las Vueltas y fue construida a principios del siglo XX por Madsen en madera y con técnicas sencillas adaptadas al clima extremo; fue durante años una de las pocas edificaciones permanentes del área. En el portón de entrada de su casa se leía la frase: "Pensar alto, sentir hondo, hablar claro".
Funcionó como vivienda familiar —tuvo cuatro hijos—, pero también como punto de referencia para montañeros y viajeros que se aventuraban en un territorio sin infraestructuras ni servicios. Con el crecimiento de El Chaltén como capital argentina del trekking, la casa pasó de ser vivienda privada a convertirse en museo histórico. Hoy conserva objetos, fotografías y documentación vinculados a la vida de Madsen y a las primeras expediciones al Fitz Roy.
Debo ser la única del planeta que aún no ha sucumbido a Heated Rivalry, pero me han chivado que sale una cabaña, y claro, no podía pasarlo por alto.
Se trata de un cottage moderno ubicado en Lake Muskoka, Ontario (Canadá), de unos 230 metros cuadrados construido en madera de abeto Douglas, vidrio y un revestimiento de madera carbonizada mediante la técnica japonesa del Shou Sugi Ban (de la que ya he hablado en alguna ocasión). Diseñada por la firma de Toronto Trevor McIvor Architect, esta lujosa residencia sirve como escenario para algunas de las escenas de la serie.
En el contexto de la historia, la cabaña es conocida como la “fortaleza de la soledad” de Shane Hollander, funcionando como un refugio de máxima privacidad. Este escenario real, lejos de ser un set de estudio, aporta una autenticidad única a las escenas más íntimas y trascendentales del final de la historia.
Debido al impacto de la producción, la propiedad se ha convertido en un destino de culto para los seguidores, impulsando significativamente el turismo en la región de Muskoka. Aunque es una residencia privada y no está disponible para alquiler vacacional, su estética ha inspirado a muchos a buscar refugios similares en la zona.
Esperemos que no le pase como a la cabaña de Anatomía de una caída, que alguien la encontró en Airbnb y fue una pesadilla para sus dueños.
Fuera del mapa es un ensayo de Alastair Bonnett sobre 48 lugares que nunca vas a encontrar, precisamente, en un mapa. Una oda a lo diferente, a lo peculiar, dentro de un mundo en el que nos regimos por lo global y seguimos las mismas modas. Desde una isla artificial a un cementerio habitado…, espacios y territorios no conquistados y que forman parte de nosotros.
Ah, y si te suena el estilo de las ilustraciones, es normal; son todas de Eduard Bagur, que hizo todas las cabañitas de Refugio, una historia de cabañas.






















