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Despedimos la temporada y cerramos el verano con una postal muy especial, una cabaña roja en Irlanda y una escapada a Murcia para ver las Perseidas. Desconecta, lee y disfruta.
Hola, saludos desde lo más profundo del bosque.
Esta es la última carta hasta septiembre, y despide la temporada una postal muy especial escrita por Amarna Miller y en formato postal (de las de verdad), que eso me ha hecho mucha ilusión.
Volvemos en un mes, con pilas recargadas y, esperemos, menos calor, pensando en el otoño que es la temporada cabañil por excelencia. Este mes estaré pensando en algunas ideas para la vuelta de El Club de la cabaña y ya sabes, como siempre, que puedes contarme qué te gusta, tus ideas, sugerencias por aquí o por email.
Durante una temporada me salió sugerida en Instagram esta cabaña roja en Irlanda. Y entonces descubrí el perfil de Rosanna, su dueña:
El proyecto se llama Samsú y la idea vino de un reto que ella tenía, el de diseñar “la cabaña más singular de Irlanda”. Para conseguirlo, colaboró con Studio Bucky y juntos empezaron a bocetar lo que acabaría siendo Cucu, una pequeña cabaña-torre roja plantada entre los árboles en el condado de Westmeath, a una hora de Dublín.
Y digo torre, porque la referencia no es casual: Buckeridge se inspiró en las tower houses, esas casas-torre medievales repartidas por el paisaje rural irlandés, para plantear una cabaña que crece en vertical.




La fachada, revestida de tejas de madera teñidas de rojo, se inclina hacia dentro a medida que sube, en un guiño a los edificios agrícolas de la zona. Abajo, en una planta cuadrada mínima, caben la cocina, un rincón de lectura y la estufa de leña; arriba, una escalera de biblioteca corredera lleva al dormitorio del altillo, con un ventanal circular que enmarca el bosque. Dormir ahí, dice el arquitecto, es casi como dormir en el cielo.
Los detalles son de los que quitan el hipo: azulejos artesanales portugueses, grifos hechos con tubería de cobre, un radiocasete con cintas para elegir tu banda sonora particular (y volver a lo analógico que a veces olvidamos) y, en la terraza, una bañera de cobre martillado a mano junto a la ventana de la cocina, que se abre —palabra de la dueña— para pasar una copa de vino desde dentro. Perfección. Además, es un refugio off the grid: energía solar y baño seco, mínima huella de carbono, y sostenibilidad pensada con cabeza para un rincón en el bosque en el que desconectar de verdad.
Cucu es la segunda cabaña de Samsú, un pequeño proyecto de refugios pensados para disfrutar en plena naturaleza irlandesa, cada uno con su propia personalidad. Y confieso que entre la bañera, la escalera de biblioteca y ese rojo imposible de ignorar, esta va directa a mi lista de favoritas del año. Podéis cotillear el proyecto en su Instagram.
En Caravaca de la Cruz, entre los paisajes serranos del noroeste de Murcia, he descubierto Welmoon, dos villas de cristal panorámico pensadas para dormir mirando el cielo (y ojo, un plan perfecto para ver las Perseidas la semana que viene). Los refugios se llaman Apolo 11 y Perseverance y cada una viene con su telescopio, jacuzzi privado y brasero exterior, ideal para la observación del cielo nocturno. Un plan redondo para quienes quieran acabar el verano lejos de la playa y bajo uno de los cielos más limpios del sureste.
Podéis reservar en su web.
Cada semana, una persona escribirá una reflexión muy cabañil desde su rinconcito favorito, dejando que El Club de la cabaña salga al exterior. Cierra la temporada mi querida Amarna Miller con una postal muy especial hecha especialmente para El Club de la cabaña. Te recomiendo para este verano su último libro, Más allá del mapa, un ensayo sobre el mundo del viaje y sobre el que hablé con ella hace unos meses en Traveler.
Uno de los objetos favoritos que tengo en casa es de una de mis marcas preferidas también, HAY. Chim Chim es un difusor de aroma y aceites que parece una pequeña chimenea de cerámica. Es una colaboración con el diseñador japonés Ryosuke Fukusada y el diseñador portugués Rui Pereira. Está fabricado en porcelana y lo tenéis en varios colores. A mí me encanta encenderlo ya cuando se hace de noche, para hacer un poco más refugio mi casa.





















Eva, muchas gracias por todo, tu tiempo y el esfuerzo que dedicas a acercarnos al universo Cabañil en cada una de tus maravillosas newsletters. Me hizo mucha ilusión recibir el sobre (con la carta, la tote, etc) :) abrazo fuerte, te leemos en septiembre!! 🤗❤