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Un refugio a pies de la Sierra de Segura. Los teitos, esas cabañas desconocidas de Asturias, y un clásico para la Biblioteca Walden: La montaña mágica. Lee, desconecta y disfruta.
Hola, saludos desde lo más profundo del bosque.
Gracias a todos por vuestras palabras y consejos la semana pasada. Lo digo siempre, pero no lo suficiente: sois los mejores. Estoy dándole vueltas a todas las opciones, pronto os contaré.
Por ahora, una rápida dosis de cabañas y desconexión para vuestro jueves.
Empezamos.
En la Sierra de Segura, en la provincia de Jaén, el paisaje lleva décadas contando historias. Tinadas, molinos, lavaderos y pequeños pueblos casi desiertos: las huellas de los hombres y mujeres que habitaron estas tierras antes de que las expropiaciones forzosas los desplazaran para convertir el territorio en coto de caza. En ese contexto, SANTZO Arquitectos encontró una vivienda abandonada y decidió darle una nueva vida. El resultado es este refugio experimental de 65 metros cuadrados terminado en 2025, construido sobre los muros originales y con una cubierta de teja árabe inspirada en las construcciones vernáculas y tradicionales.
El proyecto se organiza en torno a tres elementos: fuego, agua y paisaje. El hogar flota suspendido en el centro de la nave y divide el espacio en dos zonas, una contemplación y otra de descanso. El lado norte se abre por completo dejando que el bosque de álamos y pinos entre directamente al interior. Una plataforma exterior prolonga la nave hacia ese paisaje creando una terraza infinita al entorno. El dormitorio tiene una pequeña bañera abierta, inspirada en los abrevaderos de ganado que en el pasado existieron en ese terreno.
Lo que más me interesa de este refugio es el punto de partida: era un establo, una pocilga para animales y cómo, hasta la estructura más humilde, o menos valorada, se puede convertir en el lugar perfecto para habitar en equilibrio con la naturaleza y demostrar que podemos hacerlo de manera sostenible.
Kvenvær está en Hitra, una isla en la costa central de Noruega, y la propuesta es tan sencilla como irresistible: cabañas sobre el mar, un restaurante con marisco recién sacado del agua y una suite flotante que es exactamente lo que parece. Me encanta cuando ambos mundos (mar, cabañas) se unen de una manera tan armónica.
Hay sauna, kayaks, alquiler de barco y la posibilidad de recoger tus propias trampas de cangrejo antes de cenar. El tipo de escapada donde llegas pensando que te quedarás tres días y terminas queriendo pasar una temporada.
En los montes de Asturias hay un tipo de construcción que se llama teito: una cabaña de piedra en seco con cubierta de retama o paja de centeno, levantada sin mortero ni uniones metálicas, donde las familias pasaban el verano con el ganado antes de que existieran pistas de acceso.
Las brañas, que es como se llaman estos asentamientos estivales, no eran solo un lugar de trabajo: eran, según quienes las habitaron, un estado mental: el branu. En el occidente asturiano incluso existían los vaqueiros de alzada, una comunidad que disponía de dos pueblos completos, uno de verano y otro de invierno, y que cerraba uno de ellos varios meses al año. Una utopía pequeña y práctica que duró siglos.
La Escuela de Teitáu es una iniciativa ciudadana que lleva dos años intentando que ese patrimonio no desaparezca del todo. Su objetivo es recuperar una cabaña al año. Para ello organizan jornadas de trabajo en primavera y verano, y talleres de oficios en otoño, donde se aprende a trabajar la piedra a junta seca, la carpintería, los morteros de barro y la construcción con avellano. En dos años llevan siete cabañas recuperadas. No trabajan solos: el equipo incluye también artistas y músicos, porque entienden que un paisaje cultural no se conserva solo con técnica sino también con mirada.
Puedes leer más sobre su fantástica labor en su web.
Me ha encantado esto:
Este es uno de esos libros que te cambian la vida. La montaña mágica se publicó en 1924 y Thomas Mann tardó doce años en escribirla. Eso ya dice algo sobre el tipo de novela que es. Hans Castorp sube a un sanatorio en los Alpes suizos a visitar a un primo enfermo y se queda siete años. Mann escribió la gran novela del aislamiento como forma de conocimiento, y lo hizo antes de que el concepto existiera. Es larga, sí. Densa, un poco; pero ya os digo que es cierto que tu vida no será igual, es uno de esos clásicos que debes leer antes de morir.
La tienes en edición de bolsillo aquí.























Qué chulos los poemas. Me quedo con el de Lighthouse y me dice un montón en este momento, la verdad, feliz coincidencia.