El cuestionario cabañil: Yolanda Aranda
La cabaña de Yolanda es el reflejo de su raíz gallega y mediterráea y está llena de interiorismo y mobiliario de ese de flechazo a simole vista, porque claro, ella sabe mucho de este mundo.
Yolanda es de esas personas a las que podemos llamar amiga de Internet. Y eso es precioso. A las dos nos une el amor por el interiorismo y claro, es que ella se ha dedicado durante más de una década al mundo del mobiliario. Es fundadora de Studio Aranda Santos, junto a su pareja, donde hacen comunicación especializada para marcas relacionadas con el mundo del diseño. Y, personalmente, para mí es uno de los mejores estudios estratégicos de España porque van allá y crean un lenguaje propio y muy artesano, y eso, ahora, cada vez es más difícil de ver.
Su newsletter Le pop est inmortel, es una de mis lecturas favoritas cada quince días:
¿Tu cabaña perfecta estaría en la montaña o en el mar? ¿Por qué?
Un mix, sin duda. Nací en la montaña, en Lugo, pero me he criado frente al mar. Soy una persona muy estival, pero también necesito la montaña. Como diría el refrán, la cabra siempre tira al monte, así que mi cabaña ideal sería un refugio de verano al estilo nórdico: cerca de un lago o del mar, pero rodeada de árboles altísimos, prados con animales y caminos llenos de arándanos y moras.
Explícame un poco cómo sería.
Sería pequeña y prefabricada, pero con mucho encanto. Tejado a dos aguas, marcos de puertas y ventanas en madera de pino y un interiorismo sencillo, casi minimalista: el tipo de espacio al que escaparse para desconectar de verdad.
Dentro tendría solo lo esencial: un dormitorio, un baño y un salón-comedor. La cocina tendría una encimera de cerámica vidriada y cortinas de lino para ocultar el menaje. Una chimenea pequeña para las noches húmedas y, en el comedor, una mesa plegable de Artek, perfecta para cuando venga alguien a pasar unos días. Encima, una Flowerpot de Verner Panton iluminando el ambiente. Obviamente, también habría una camita de perro en el interior.
Fuera, una mesa de merendero con bancos y unas gandulas para estirarme a leer mientras cae la tarde o tomar el primer café por la mañana. Y ya que estamos soñando… tendría un pequeño embarcadero donde tumbarme al sol.

¿Cuál es ese momento en el que desconectas del día y que es más ‘cabaña’ para ti?
¡Ojalá tener un momento diario para desconectar! Mis días son una cadena infinita de tareas en una checklist que empiezan antes del amanecer y acaban cuando se me cierran los ojos después de un capítulo de 45 minutos.
Aun así, soy muy de rutinas, y si el cuerpo me tira, intento levantarme un poco antes para regalarme esa media hora previa a que la ciudad despierte: un rato para leer con el primer café o ponerme al día con algunos emails. Cuando el cansancio no me lo permite, busco esa sensación de refugio los domingos: cocinando, leyendo, escribiendo… cosas que me sosiegan y me ayudan a empezar la semana con buen pie.
¿Qué no podría faltar nunca en tu cabaña?
Internet, obviamente, jajajaja. Y una libreta con un estuche lleno de bolis y lápices de colores.
Un libro para leer por las tardes en el porche
El que estemos leyendo en ese momento en Biblioteca Club, el club de lectura mensual que organizo con mi amiga Sara en Barcelona.
¿Qué canción o qué grupo sonaría siempre?
Depende del mood: algunos días podría sonar en repeat Low, Slowdive o los primeros discos de Belle & Sebastian, y otros, algo de Chet Baker, John Coltrane…
¿Qué es refugio para ti?
Un lugar donde poder ser yo misma, sin sentirme cuestionada por nada ni por nadie. Un sitio donde simplemente estar y hacer lo que quiera y al ritmo que quiera.
Un hotel con espíritu cabañil
La icónica marca de papeleras y cocinas Vipp tiene unas guesthouses increíbles repartidas por todo el mundo. Su claim lo dice todo: Not a hotel. Not a showroom. Not like any place you’ve ever stayed.
Todas son espectaculares, pero la de las islas Lofoten tiene un “no sé qué” que me fascina. ¡Ojalá ser rica!
diría mil más. Uno por cada canción.







Gracias por dejarme soñar con una cabaña propia ♥️♥️♥️♥️