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El Club de la cabaña se va de vacaciones hasta septiembre, y para decir adiós, una buena dosis cabañil para este jueves. Lee, disfruta y desconecta.
Hola, saludos desde lo más profundo del bosque.
Esta es la última carta cabañil hasta septiembre. Espero que tengas buen verano y estés preparadx para las novedades que habrá en otoño con El club de la cabaña. Gracias por disfrutar de este espacio de desconexión y ¡nos leemos en unas semanas!
Empezamos.
En el corazón de Guanacaste, Costa Rica, sobre una península natural formada por la confluencia de dos cañones, se encuentra Rio Perdido – West Bungalows, un proyecto del estudio Studio Saxe. El complejo se ubica en una zona de alto valor ecológico en el cantón de Bagaces, donde se cruzan las aguas frías del río Blanco y las termales del río Perdido. Históricamente inaccesible, este paisaje se ha conservado casi intacto, y hoy acoge una serie de bungalós que combinan construcción prefabricada, materiales locales y mínima intervención sobre el terreno.
Cada unidad está elevada sobre pilotes delgados que permiten el paso del agua y la fauna por debajo. La envolvente mezcla vidrio sin marco, piedra y madera de origen local. En lugar de cerrarse al entorno, los bungalós lo integran: grandes ventanales enmarcan el cañón, mientras que terrazas, duchas exteriores y muros estratégicamente ubicados generan una relación directa entre el interior y el paisaje, manteniendo al mismo tiempo la privacidad.
La implantación responde a las variaciones topográficas de la zona. Aunque comparten un mismo lenguaje formal, cada bungaló se adapta a su terreno específico. Las cubiertas sobresalientes protegen del sol y la lluvia, favoreciendo la ventilación cruzada y reduciendo el uso de energía. Los interiores siguen una lógica de sobriedad funcional: distribución clara, materiales coherentes, vistas abiertas. Una partición ligera separa el dormitorio del baño sin interrumpir la línea visual hacia el exterior.
La construcción se realizó con técnicas de prefabricación, reduciendo los tiempos de obra y el impacto ambiental. La arquitectura se pensó como una presencia ligera y duradera, en diálogo con el bosque que la rodea. No hay exceso ni nostalgia, solo decisiones bien calibradas para habitar un entorno sensible sin alterarlo.
Este es un gran ejemplo de cómo el diseño puede actuar con precisión en lugares remotos y con terrenos poco amigables, donde la construcción se adapta y atiende al contexto, fundiéndose con el paisaje y siendo responsable con él.
Una sorpresa estas cabañas en el árbol en Jaén, en el Complejo Rural Convento Ermita de Santa María de la Sierra. En el corazón de la sierra de Cazorla, es una idea perfecta para desconectar un fin de semana dentro de un pinar precioso y con mucha calma.
Puedes reservar aquí.
¿Te apetece desconectar de la ciudad? Hazte con la primera Guía de Escapadas cabañiles de España. Estas guías están disponibles como agradecimiento a quienes apoyan este proyecto con una suscripción anual de pago. Y por menos de lo que te cuesta al mes Netflix o ese café de especialidad que tanto te gusta. Porque este Club se sostiene gracias a quienes creen en él. Y porque me gusta pensar que, a cambio, regalo algo hecho con el mismo cuidado con el que se construye una cabaña de madera.
Por cierto, te suscribas o no a la versión de pago, siempre leerás todo el contenido, simplemente es un apoyo voluntario para que esta cartita siga manteniendo su calidad y amor por las cabañas.
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Ojalá hacer un tour en otoño por todas las cabañas en A de los bosques de Estados Unidos y fotografiarlas todas.
Cada semana, una persona escribirá una reflexión muy cabañil desde su rinconcito favorito, dejando que El Club de la cabaña salga al exterior. Hoy, despide la temporada Eduard Bagur, diseñador e ilustrador, la persona que ha hecho que mi libro sea tan bonito con sus ilustraciones de cabañas y un contador de historias maravilloso. Envió su postal en catalán, que es su idioma natal y con el que se siente más cómodo, pero la tienes traducida debajo, para mantener su esencia original.
Cap refugi
Estic dalt d’una muntanya. És un cim suau que s’arriba sense grimpades. La visibilitat és bona i es pot veure el mar llunyà i les glaceres properes. Mir cap avall i veig el corriol que m’ha duit al cim. Serpenteja suau entre neu i pedres i herba cremada. No se sent res; l’escena és muda. Estic al cim i tenc por. Tanc els ulls notant el fred als llavis i al nas. Un minut, i dos i tres minuts, però la por no fuig. Dibuix amb la ment diferents camins i dreceres i tiranys pero no. Cinc minuts i començ a baixar desfent el camí de pujada. Vull arribar però no sé a on. Només necessit moure’m, moviment, no aturar-me. Fuig de jo i no trob cap refugi.
El mar té un color blau intens i l’embat pinta de blanc les crestes de les ones. Fa olor de fonoll i de vinya. Corr pel camí que voreja la línia de la costa i mir de reüll la badia. La Serra es retalla agressiva morint al far del nord. Corr i veig davant meu les torres blanques que ja no vigilen. Les faldes de les muntanyes verdes neixen a les tenasses. Estic vora el mar i tenc por. Corr i em falta l’alè. Not les cames fortes però flaquegen i una pedra petita em fa travelar i caure. Amb el genoll nafrat i a la mà dreta rapinyada m’aixec ràpid i torn a córrer. Corr i no atur. Necessit avançar i no sé cap a on. Fuig de jo i no trob cap refugi.
Per la finestra entre oberta de l’habitació s’escola una llum vermella i verda que dibuixa formes a la paret blanca. L’única llum dins el vespre tancat. A l’habitació s’intueix una balda amb llibres, una planta agonitzant i dos parells de sabatilles. Els seus peus freds s’entrellacen amb els meus i la seva cuixa me dona escalfor. Respira fort. La seva mà es queda sense circulació, atrapada sota la meva esquena. Estic on vull estar i tenc por. Necessit sortir del llit i recórrer els carrers estrets dins la foscor. Mir el sostre i la porta i el llit i la seva cara adormida i torn a mirar el sostre. La nit es fa llarga i ni la seva pau ara em calma. Em qued al seu costat però no trob refugi.
Tantes vegades he volgut tenir a l’abast aquest refugi on tenir la seguretat que res dolent em pot passar, aquest refugi on tanc els ulls, em tap amb un llençol i escolt el murmur de mon pares xerrant a la cuina.
Ningún refugio
Estoy en lo alto de una montaña. Es una cima suave a la que se llega sin trepadas. La visibilidad es buena y se puede ver el mar lejano y los glaciares cercanos. Miro hacia abajo y veo el sendero que me ha llevado hasta la cima. Serpentea suavemente entre nieve, piedras y hierba quemada. No se oye nada; la escena es muda. Estoy en la cima y tengo miedo. Cierro los ojos notando el frío en los labios y en la nariz. Un minuto, y dos y tres minutos, pero el miedo no se va. Dibujo con la mente diferentes caminos y atajos y sendas pero no. Cinco minutos y empiezo a bajar deshaciendo el camino de subida. Quiero llegar, pero no sé a dónde. Solo necesito moverme, movimiento, no detenerme. Huyo de mí y no encuentro ningún refugio.
El mar tiene un color azul intenso y el embat pinta de blanco las crestas de las olas. Huele a hinojo y a viña. Corro por el camino que bordea la línea de la costa y miro de reojo la bahía. La sierra se recorta agresiva muriendo en el faro del norte. Corro y veo delante de mí las torres blancas que ya no vigilan. Las faldas de las montañas verdes nacen en las tenazas. Estoy junto al mar y tengo miedo. Corro y me falta el aliento. Noto las piernas fuertes pero flaquean y una piedra pequeña me hace tropezar y caer. Con la rodilla herida y la mano derecha raspada me levanto rápido y vuelvo a correr. Corro y no paro. Necesito avanzar y no sé hacia dónde. Huyo de mí y no encuentro ningún refugio.
Por la ventana entreabierta de la habitación se cuela una luz roja y verde que dibuja formas en la pared blanca. La única luz en el anochecer cerrado. En la habitación se intuye una balda con libros, una planta agonizante y dos pares de zapatillas. Sus pies fríos se entrelazan con los míos y su muslo me da calor. Respira fuerte. Su mano se queda sin circulación, atrapada bajo mi espalda. Estoy donde quiero estar y tengo miedo. Necesito salir de la cama y recorrer las calles estrechas en la oscuridad. Miro el techo y la puerta y la cama y su cara dormida y vuelvo a mirar el techo. La noche se hace larga y ni su paz ahora me calma. Me quedo a su lado pero no encuentro refugio.
Tantas veces he querido tener cerca ese refugio donde tener la seguridad de que nada malo puede pasar, ese refugio donde cierro los ojos, me tapo con una sábana y escucho el murmullo de mis padres hablando en la cocina.
Cerramos la filmoteca este verano con Captain Fantastic (Matt Ross, 2016). La vi en el cine y para mí, es uno de los personajes más favoritos de Viggo Mortensen.
Ben vive con sus seis hijos en lo profundo de los bosques del noroeste de Estados Unidos. Lejos de la civilización, en una cabaña autosuficiente, cría a su familia bajo una estricta filosofía de autosuficiencia, pensamiento crítico y contacto con la naturaleza. Cazan, leen a Chomsky, entrenan cuerpo y mente como si la utopía se construyera a mano cada mañana. Pero cuando una tragedia familiar les obliga a abandonar ese mundo alternativo y enfrentarse al sistema, a la ciudad, a la burocracia, a lo urbano, comienza un viaje emocional y físico que pone a prueba todas sus convicciones.
Captain Fantastic no solo transcurre en un entorno de bosque y muy walden, sino que plantea una pregunta de fondo profundamente cabañil: ¿qué ocurre cuando una vida alternativa, más libre y consciente, choca con el mundo real? ¿Es posible construir un refugio sin desconectarse del todo? La cabaña aquí no es solo un lugar, es una declaración de principios, de la vida y la conexión de esta familia y de su forma de ser.
La puedes ver en Netflix.























Gracias Eva por recordarme esta película!! Un abrazo grande y felices vacaciones ☺️🤗
Querida Eva, buscaremos la cabaña de Agosto en nuestros pequeños espacios de verano. Haremos que sea suave la luz, que nos deje ver algunos árboles y el mar y que recordemos que la vida es más hermosa cuando hay gente como tú, que nos enseña la Vida Bonita.
Felices vacaciones. Te esperamos